Entrevistas: Errores que cometen los perfiles con más trayectoria

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Dominar las entrevistas cuando tu trayectoria es tu mayor activo (y tu peor enemigo)

Tienes una trayectoria que habla por sí sola. Décadas de experiencia, logros que llenan páginas y un CV que intimida. Pero, por alguna razón, las entrevistas no están saliendo como esperabas. Sientes que la conversación no fluye, que no logras conectar, o peor, que te miran como una pieza de museo: admirable, pero quizás no para el mundo de hoy. ¿Te suena? No estás solo. Paradójicamente, los profesionales con más experiencia son quienes más a menudo cometen ciertos errores comunes en las entrevistas, simplemente porque el juego cambió y nadie les avisó. Lo que funcionaba hace diez o quince años, hoy puede ser tu boleto de salida.

El problema no es tu capacidad. Es cómo la comunicas. Crees que tu historial es un argumento irrefutable, pero en la sala de entrevistas, es solo el punto de partida. Si no juegas bien tus cartas, esa misma experiencia puede proyectar arrogancia, rigidez o una desconexión con la agilidad que el mercado actual exige. Vamos a desglosar esos tropiezos que podrías estar cometiendo sin darte cuenta y cómo darles la vuelta para que tu trayectoria vuelva a ser tu superpoder.

Error 1: El Monólogo del «Yo Hice, Yo Fui, Yo Logré»

Llegas a la entrevista y, ante la primera pregunta, abres las compuertas. Empiezas a recitar tu CV cronológicamente, detallando cada cargo, cada responsabilidad, cada hito. Es un monólogo de 20 minutos donde el protagonista eres tú, tu pasado y tus glorias. Mientras hablas, ves al entrevistador asentir, pero sus ojos empiezan a perder brillo. ¿Qué pasó? Lo abrumaste. Lo convertiste en un espectador pasivo de tu propia película.

Las entrevistas modernas no son un interrogatorio, son una conversación de negocios. El reclutador no quiere oír tu biografía, quiere saber si puedes resolver SU problema. El que tienen ahora mismo.

Cómo solucionarlo:

  • Habla en clave de «solución», no de «historia». En lugar de decir «En 2010 lideré un equipo de 50 personas en la empresa X», prueba con «Entiendo que su principal desafío es optimizar la eficiencia del equipo comercial. Esto me recuerda a una situación en la empresa X, donde implementé una metodología que aumentó las ventas en un 30% en seis meses. Lo logramos haciendo esto y esto otro…».
  • Usa la estructura Problema-Acción-Resultado. Es el famoso método STAR, pero con un giro. No lo recites como un robot. Cuéntalo como una anécdota corta y potente. Enfócate en el resultado y cuantifícalo siempre que puedas. Los números son el lenguaje universal de los negocios.
  • Haz pausas y preguntas. Después de compartir un logro relevante, detente. Pregunta: «¿Esto resuena con los desafíos que están enfrentando actualmente?». Esto transforma tu monólogo en un diálogo y demuestra que estás escuchando, no solo transmitiendo.

Error 2: Asumir que tu trayectoria te da un pase libre

Este es uno de los errores comunes más sutiles y peligrosos. No es que llegues con una actitud arrogante de forma consciente, pero tu lenguaje corporal y tus respuestas pueden delatar una sensación de «yo ya estoy hecho». Piensas que los logos de las grandes empresas en tu CV o los cargos impresionantes que ocupaste son suficientes para que el otro lado conecte los puntos. «Vengo de una multinacional líder, es obvio que sé de estrategia». Error.

Nunca, jamás, asumas que el entrevistador entiende el valor completo de tu experiencia. Tu trabajo en la entrevista es conectar los puntos por ellos. De forma explícita y convincente. La humildad y el hambre de seguir aportando son increíblemente atractivas, sin importar cuántos años de trayectoria tengas.

Cómo solucionarlo:

  • Prepárate como si fueras un junior. Investiga la empresa a fondo. No solo su página web. Revisa sus últimas noticias, los perfiles de LinkedIn de tus entrevistadores, sus reportes financieros si son públicos. Entiende su cultura, sus dolores, sus competidores.
  • Adapta tu discurso. Cada empresa es un universo distinto. No puedes llegar con el mismo «pitch» a todas partes. Identifica 2 o 3 logros de tu vasta trayectoria que sean un espejo directo de lo que la empresa necesita hoy. Y habla de esos. El resto es ruido.
  • Muestra entusiasmo genuino. Demuestra que no buscas solo «una pega más», sino que te interesa específicamente ESE desafío, en ESA empresa. Menciona algo que te haya llamado la atención de su cultura, de un proyecto reciente o de su visión a futuro.

Error 3: Parecer desconectado de las nuevas formas de trabajar

El mundo corporativo se ha transformado radicalmente. Metodologías ágiles, trabajo remoto o híbrido, estructuras más planas, énfasis en la colaboración y la tecnología como eje central. Si tus respuestas suenan a un manual de gestión de los años 90, vas a generar una bandera roja gigante.

Frases como «en mis tiempos, las cosas se hacían cara a cara» o mostrarse escéptico sobre nuevas tecnologías pueden ser lapidarias. El entrevistador no busca a alguien que lo hizo bien en el pasado, busca a alguien que pueda hacerlo bien en el futuro. Esto implica demostrar adaptabilidad y una mentalidad de aprendizaje continuo.

Cómo solucionarlo:

  • Habla el idioma actual. Familiarízate con conceptos clave del mundo de los negocios de hoy, incluso si no los dominas. Menciona cómo has trabajado con equipos multidisciplinarios, cómo has fomentado la autonomía o cómo has utilizado datos para tomar decisiones.
  • Cuenta historias de adaptación. Prepara un ejemplo concreto de una vez que tuviste que cambiar radicalmente tu forma de trabajar, aprender una nueva habilidad o liderar un equipo a través de una transformación digital o cultural. Esto es mucho más poderoso que simplemente decir «soy adaptable».
  • Muestra curiosidad. Haz preguntas inteligentes sobre cómo trabajan, qué herramientas usan, cómo miden el éxito. Esto no solo te da información valiosa, sino que te posiciona como alguien interesado y vigente, no como alguien anclado en el pasado. Las habilidades críticas de hoy tienen que ver más con la capacidad de aprender que con lo que ya sabes.

Error 4: Responder preguntas sobre debilidades con clichés

«¿Cuál es tu mayor debilidad?». Si tu respuesta es «soy demasiado perfeccionista» o «trabajo demasiado», acabas de perder una oportunidad de oro para mostrar autoconciencia y madurez. Estas respuestas no solo son un cliché, sino que suenan falsas y evasivas. Un líder senior de verdad se conoce, sabe dónde tiene oportunidades de mejora y no teme hablar de ello.

La madurez profesional no es la ausencia de debilidades, es la capacidad de reconocerlas y gestionarlas. Esta pregunta es una prueba de carácter, no una trampa para eliminarte.

Cómo solucionarlo:

  • Elige una debilidad real pero no crítica. Escoge un área de mejora genuina que no sea fundamental para el rol al que postulas. Por ejemplo, si el cargo es de Director Financiero, no digas que los números no son lo tuyo. Pero podrías decir algo como: «Históricamente, tiendo a involucrarme mucho en la ejecución porque me apasiona. He aprendido a delegar de forma más efectiva y a confiar en mi equipo, enfocándome en dar la visión y las herramientas, y mi rol ha pasado a ser más de coach que de ejecutor».
  • Enfócate en la acción. La clave no es la debilidad en sí, sino lo que estás haciendo al respecto. Demuestra que eres proactivo en tu desarrollo. ¿Tomaste un curso? ¿Tienes un mentor? ¿Implementaste un sistema para mitigarlo?
  • Sé breve y sigue adelante. No te extiendas en un relato dramático. Reconoce la debilidad, explica cómo la manejas y pasa a otro tema. La confianza con la que abordes la pregunta dice más que la respuesta misma.

Tu trayectoria es el mapa, no el destino

Navegar un proceso de selección cuando se tiene una larga y exitosa carrera es un desafío único. Los errores que hemos visto no surgen de la incompetencia, sino del exceso de confianza o de la simple desconexión con las reglas no escritas del juego actual. La buena noticia es que todos son corregibles. Requiere una dosis de humildad, una preparación a conciencia y la capacidad de ver cada entrevista no como un examen sobre tu pasado, sino como una conversación sobre el futuro que puedes construir junto a tu potencial empleador.

Tu experiencia es un activo inmenso. No dejes que una mala comunicación la opaque. Se trata de re-empaquetar tu valor, de traducirlo al lenguaje y las necesidades del hoy. Recordar que, en cada entrevista, no estás vendiendo tu CV, te estás vendiendo a ti: un profesional vigente, adaptable y listo para resolver problemas complejos. Entender y evitar estos errores comunes es clave para transformar tu trayectoria en tu mejor carta de presentación durante las entrevistas.

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Este artículo fue escrito por Oscar Contreras, experto en empleabilidad y formación de ejecutivos con más de 20 años de experiencia en empresas multinacionales y autor de los libros «Restart» y «B2U: Marketing Personal», disponibles en Amazon en el siguiente link.

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