Hablar de plata, del sueldo, siempre ha sido un tema delicado. Ya sea que lleves años en la empresa o estés en un proceso de cambio, la negociación salarial es un momento clave.
Es un arte, y muchos ejecutivos, incluso los más avezados, a veces meten la pata.
No se trata solo de cuánto quieres ganar, sino de cómo lo pides. De no parecer desesperado, de mostrar tu valor sin sonar prepotente y tener una estrategia clara y bien definida.
Aquí vamos a revisar 7 errores comunes que veo en este proceso, para que los evites y te posiciones mejor en tu carrera.
Error #1: Basar tu petición de sueldo solo en tus necesidades personales
«Necesito más plata porque se me subió el arriendo.» O, «mi auto se echó a perder y la cuota del colegio subió.»
Eso es real. Todos tenemos gastos. Pero tu empleador no es tu banco personal ni tu asistente social. Es más, La empresa paga por el valor que tú aportas, no por tus dramas personales.
Si tu argumento principal es lo que necesitas para tu vida, estás partiendo con el pie izquierdo. Te hace parecer frágil y poco profesional.
Tu valor para la empresa es lo que debe justificar un aumento de sueldo o una mejor oferta.
Piénsalo así: ¿Qué has logrado? ¿Cómo has contribuido a los resultados del negocio? ¿Qué problemas has resuelto que nadie más pudo?
Esa es tu munición, no tu lista de cuentas por pagar.
Error #2: No investigar el mercado o el rango salarial interno
Pedir un sueldo sin saber cuánto se paga por tu rol en el mercado es un riesgo gigante. Puedes pedir muy poco y dejar plata sobre la mesa, o pedir demasiado y que te descarten al tiro.
Lo mismo aplica para una promoción interna.
¿Sabes cuánto gana un gerente de área en tu empresa? ¿Y en la competencia?
La ignorancia aquí es carísima.
Necesitas datos duros.
- Investiga: Usa plataformas como Glassdoor, LinkedIn Salaries, o informes de consultoras especializadas.
- Conecta: Habla con gente de tu red que esté en roles similares. A veces, la información más valiosa viene de tus pares (con discreción, obvio).
- Entiende la estructura: Si es una promoción interna, averigua los rangos salariales asociados a ese nuevo puesto dentro de tu organización. Esto te da una base sólida para tu negociación.
Tener esta información te da poder y confianza.
Te permite construir una negociación basada en la realidad del mercado.
Error #3: Elegir el momento incorrecto para la negociación
El «timing» lo es todo.
Llegar a pedir un aumento de sueldo o una promoción interna justo después de que la empresa anuncia pérdidas, recortes o una reestructuración importante, es un autogol.
No tiene sentido. Es como ir a pedir un préstamo al banco cuando ya sabes que te van a decir que no.
También es un error grave esperar hasta estar con un pie afuera de la empresa, con una oferta de la competencia bajo el brazo, para empezar a negociar.
Ahí pareces un chantajista, no un profesional valioso.
Los ejecutivos de alto nivel saben que la carrera profesional se construye a largo plazo, y la reputación es clave.
El momento ideal es cuando:
- Acabas de lograr un éxito notable: Cerraste un proyecto grande, superaste tus metas, generaste un ahorro significativo. Ese es tu peak de valor.
- Durante las evaluaciones de desempeño anuales: Es el momento natural para discutir tu trayectoria, aportes y expectativas de sueldo y una posible promoción interna.
- Cuando la empresa está en un buen momento financiero: Si hay expansión, utilidades, o se están abriendo nuevas oportunidades.
Planifica tu estrategia de negociación. No la dejes al azar.
Error #4: Amenazar o dar ultimátums
«O me suben el sueldo, o me voy.» Berrinches como esos no te van a ayudar. Además de exponerte innecesariamente.
Si realmente tienes una oferta mejor y estás dispuesto a irte, es una cosa.
Pero usarlo como un bluff para forzar una negociación salarial es peligroso y poco ético.
Puede quemar puentes y dejar una mala impresión, incluso si al final te quedas (ese es el riesgo).
Nuevamente y repite conmigo: «Los ejecutivos de alto nivel saben que la carrera profesional se construye a largo plazo, y la reputación es clave».
No se trata de extorsionar, sino de presentar tu caso de manera convincente, basada en tu valor y tu potencial.
Una negociación es un diálogo, un acuerdo donde ambas partes ceden, y ojalá se logre un win-win.
Si tu único argumento es la amenaza, no es una negociación, es una exigencia. Y eso casi nunca termina bien.
Mejor enfócate en lo que puedes aportar, en cómo tu crecimiento beneficia a la organización, y en la visión que tienes para tu futuro dentro de ella.
Error #5: Enfocarse solo en el sueldo base
El sueldo es importante, claro. Pero el paquete de compensaciones es mucho más amplio.
Muchos ejecutivos se obsesionan solo con la cifra mensual y olvidan que hay otros elementos de igual o mayor valor a considerar. Esto es especialmente cierto si estás pensando en una promoción interna donde quizás el salto en el base no sea tan grande al principio, pero otros beneficios sí lo sean.
¿Has considerado?
- Bonos por desempeño: ¿Son realistas? ¿Son atractivos?
- Beneficios no monetarios: Seguro de salud, seguro de vida, vehículo de la empresa, membresías, gastos de representación.
- Oportunidades de desarrollo profesional: Cursos, capacitaciones, MBA pagado, conferencias internacionales.
- Flexibilidad: Teletrabajo, horarios flexibles.
- Acciones o participación en la empresa: Esto puede ser un gran diferenciador a largo plazo.
- El título y las responsabilidades: Un mejor título y más responsabilidades pueden abrirte puertas futuras, incluso si el aumento de sueldo inicial es modesto.
Tener una visión holística de la compensación te permite ser más flexible en tu negociación y encontrar un paquete que realmente se ajuste a tus expectativas y a tu estrategia de carrera.
A veces, una mejor oportunidad de desarrollo o una promoción interna con más visibilidad vale más a largo plazo que un poco más de sueldo al mes.
Error #6: No articular claramente tu valor
Este es el más común de todos: asumir que tu jefe o el área de RRHH saben todo lo que haces y lo valioso que eres, es un error fatal.
Ellos tienen muchas cosas en la cabeza, por lo que tu trabajo es recordarles, con datos y ejemplos concretos, cómo has impactado positivamente el negocio.
No recites tu descripción de puesto; muestra resultados.
Antes de cualquier conversación de sueldo o promoción interna, prepárate con una lista de tus logros más importantes.
Piensa en:
- Cifras: ¿Cuánto dinero ahorraste? ¿Cuánto revenue generaste? ¿En qué porcentaje mejoraste la eficiencia?
- Proyectos clave: ¿Qué iniciativas lideraste? ¿Qué problemas complejos resolviste?
- Habilidades únicas: ¿Qué competencias aportas que son difíciles de encontrar?
- Impacto en el equipo o la cultura: ¿Cómo contribuiste al desarrollo de otros o a un mejor ambiente laboral?
Articular tu valor de forma clara y concisa demuestra que eres un ejecutivo estratégico y consciente de tu impacto.
Esto fortalece tu posición en cualquier negociación de sueldo.
Si quieres profundizar más en cómo mostrar tu valor y destacar en el mercado, te invito a leer sobre nuestra estrategia para la búsqueda de empleo.
Error #7: Parecer desesperado o con actitud de «mendigo»
La desesperación se huele a kilómetros. Es más, cuando uno se acerca a una negociación salarial desde la necesidad extrema, o con una actitud de «por favor, necesito esto», automáticamente pierdes poder.
No se trata de ser arrogante, pero sí de proyectar confianza y seguridad en tu propio valor.
Recuerda: eres un profesional con habilidades y experiencia que la empresa valora (o debería valorar).
Estás ofreciendo una solución, un aporte, no pidiendo una limosna.
Mantén la compostura, sé asertivo pero respetuoso. Y cuando sientas que estás en un callejón sin salida, o que tu estrategia de negociación no está funcionando, es mejor tomar un respiro y reevaluar.
Nunca dejes que la urgencia te lleve a aceptar condiciones que no te satisfacen o a proyectar una imagen que no corresponde a tu calibre profesional.
Cómo abordar la conversación de sueldo con estrategia
Al final del día, pedir un aumento o negociar una oferta de sueldo es una demostración de tu capacidad para defender tu posición, para presentar un caso y para buscar un resultado mutuamente beneficioso.
Requiere preparación, confianza y una buena dosis de inteligencia emocional.
No es solo sobre el dinero, es sobre tu trayectoria, tu reconocimiento y tu lugar en la organización.
Cada conversación, ya sea para un aumento de sueldo o una promoción interna, es una oportunidad para fortalecer tu marca personal y tu estrategia de carrera.
Evita estos 7 errores y estarás mucho mejor parado para cualquier negociación futura, ya sea por una promoción interna o un nuevo desafío.
Conclusión
En el mundo ejecutivo, la capacidad de negociar el sueldo y las condiciones de una promoción interna no es un capricho, sino una habilidad crucial.
Una buena estrategia en este ámbito puede marcar la diferencia entre una carrera estancada y una trayectoria de éxito y crecimiento.
Si te has sentido identificado con alguno de estos errores o simplemente quieres potenciar tus habilidades para enfrentar estos desafíos con mayor confianza y profesionalismo, en Empodera Consulting Group estamos para apoyarte.
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Este artículo ha sido escrito por Oscar Contreras, experto en empleabilidad y formación de ejecutivos con más de 20 años de experiencia en empresas multinacionales y autor de 2 libros «Restart» y «B2U: Marketing Personal», disponibles en Amazon en el siguiente link.

